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y2a -Interpretando la movida de Mercadona

Interpretando la movida de Mercadona

Lluís Martínez-Ribes analiza la estrategia de reducción de referencias que ha iniciado la cadena de distribución valenciana, a la vez que intenta predecir sus consecuencias en el sector.

Lluís Martínez-Ribes - 01/05/2009

Mercadona ha hecho correr ríos de tinta al cambiar su política de surtido, reduciendo muchas referencias de menor rotación, coincidiendo con un claro aumento de las marcas de las empresas que venden directamente al público. Muchos proveedores se quejan; otras cadenas abren sus puertas a los que han visto reducidas sus referencias en Mercadona a la vez que se confiesan devotas de los precios todavía más bajos; nacen organizaciones de supuestos consumidores quejándose de que hay menos marcas en las estanterías de Mercadona; Joan Roig, presidente de la cadena, afirma que está en una guerra mundial y varias cadenas de televisión hacen anuncios en favor de las marcas de proveedor. Una cosa es cierta: el sector de hacer la compra está más revolucionado de lo que uno podría imaginar. Pero ¿por qué?, ¿qué hay detrás de estos síntomas?

¿Por qué mueve ficha Mercadona? A mi modo de entender, no se trata de un simple recorte de referencias (en parte propias y en parte de proveedores). El cambio que se está produciendo en Mercadona es el de su modelo de negocio. Roig es un presidente que tiene una fuerte personalidad, de la que destaco su inteligencia, valentía al tomar decisiones no convencionales y coherencia. Como toda empresa, tiene derecho a cambiar su política de surtido. Además es técnicamente adecuado llevar una política continuada de altas y bajas, especialmente porque el surtido es uno de los mejores medios de comunicación que tiene una empresa en retail.

La gran causa de tal movida en el surtido es que Mercadona sólo tiene una referencia: supermercados Mercadona. Otras empresas en retail tienen más, como por ejemplo el grupo El Corte Inglés: grandes almacenes El Corte Inglés, hipermercados Hipercor, Supercor, Opencor. Los auténticos productos de una empresa en retail son sus cadenas. Mercadona tiene una sola fórmula comercial, y cuando el entorno cambia fuertemente, ésta puede no ser la máquina de vender más adecuada.

Lo que hace Mercadona es cambiar parámetros de su modelo de negocio, virando hacia el discount intenso, manteniendo el nombre de cadena, lo que desconcierta a tirios y troyanos. Su modelo de negocio estaba perfectamente ajustado para contextos de bonanza, siendo una de las cadenas de mayor crecimiento anual en Europa. Pero no sólo cambia su política de surtido, sino también algo más importante y que le ha dado una capacidad competitiva extraordinaria: su estrategia de proveedores altamente comprometidos ("interproveedores") y fuerte relación con los grandes no-exclusivos, a quienes la cuenta Mercadona les puede suponer un 20% de su facturación. Esta parte del modelo de negocio, no visible para el público, es una de las claves del éxito de esta empresa, como lo ha sido para varias cadenas británicas. Y ahora Mercadona les ha cambiado parte de las reglas del juego; es como pasar a jugar al ajedrez en medio de una partida de damas, con el mismo tablero. A los de frutas, que habían invertido en máquinas de envasado, les dice que ahora vuelve a vender a granel. A otros, les cambia la estructura pactada de su cuenta de resultados. A los grandes no-dedicados, que el consumidor no quiere algunas de sus referencias, porque sólo busca ahorro. Sin la complicidad de su abanico de proveedores, Mercadona se hace más débil.

Toda empresa en retail debe interpretar lo que su clientela quiere. Lo curioso es que ahora en el sector de la distribución, uno de los que estaban menos afectados por la crisis, muchos han decorado la tienda con mensajes de crisis. La clientela, al verlos, entiende que la cosa está fea y compra menos o productos más baratos. Me pregunto qué fue primero: el huevo o la gallina.

Justo cuando TNS Worldpanel confirma que crece la venta de productos de capricho, Mercadona elimina aquellos que tienen un sentido de pequeño premio en la vida cotidiana. Así, el encefalograma del surtido se hace más plano y el margen bruto palidece. No es extraño que prevea mermas en el beneficio.

Podría tener consecuencias. No importa tanto si el giro hacia lo austero se hace con marcas propias o de otros proveedores. Lo importante es el tono que adquiere la tienda. Se puede contaminar de crisis, y esa semiótica la capta inconscientemente la clientela. No debemos olvidar que el 95% de las decisiones son inconscientes.

Este giro de Mercadona hacia un formato de discount intenso podría dar alas a su competencia para ir por otros ejes de posicionamiento. Sin embargo, para alivio de la empresa valenciana parece que muchos competidores siguen el mismo camino. Lástima, pierden una oportunidad de dejar de vender simplemente moléculas alimentarias baratas y pasar a hacer sentir a muchos clientes un mensaje de positividad en su experiencia de compra.

En definitiva, Mercadona lo hizo muy bien cuando creó ese modelo de negocio tal como lo conocíamos, tanto en su parte visible, como especialmente en la trastienda, pero se olvidó de algo esencial en estrategia de retail: lanzar otras fórmulas comerciales que atendieran a distintas situaciones de compra y segmentos de clientela. Con una sola talla no se puede hace feliz a todo tipo de clientes.

Lluís Martínez-Ribes. Profesor titular de Innovación en Retail de Esade (Universidad Ramon Llull)

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[FINANZAS] Los bancos no se ponen de acuerdo sobre la gravedad de la crisis i...

Los bancos no se ponen de acuerdo sobre la gravedad de la crisis inmobiliaria


@E. Segovia - 06/05/2009 06:00

Los bancos no se ponen de acuerdo sobre  la gravedad de la crisis inmobiliaria

¿Cuál es la situación real del mercado inmobiliario en España? ¿Existe una demanda dispuesta a comprar silos precios bajan lo suficiente? ¿O todavía quedan muchos meses decrisis antes de que se reactiven las operaciones? Pues depende. Si uno busca la respuesta en las entidades financieras, que se han convertidoen las grandes inmobiliarias del país con todos los ladrillos que see stán adjudicando, se encuentra con posiciones totalmente enfrentadas. Así, Caixa Catalunya y Caja Madrid han puesto en el mercado una gran cantidad de pisos con importantes descuentos teóricos en busca de esademanda oculta, mientras que el Banco Popular ha decidido esperar a que lleguen tiempos mejores... y no cree que lleguen a corto plazo.

"Quien venda ahora se equivoca", ha declarado el consejero delegado del Popular, Roberto Higuera, quien prevé ganar mucho dinero con su táctica de esperar. Por el contrario, el director general adjunto de Caixa Catalunya, Jaume Masana, considera necesario dar salida a estas viviendas para seguir adelante con su negocio, dar créditos, y dinamizar en lo posible el mercado, ya que la entidad "no tiene vocación inmobiliaria". Eso sí, para ello considera necesario bajar losprecios lo suficiente, algo que su entidad se puede permitir gracias a su "exceso de provisiones".

Cabe pensar que las entidades hablan en función de sus urgencias por vender todos esos inmuebles que se han 'comido' en los últimos meses como dación enp ago de créditos que no podían recuperar, fundamentalmente concedidos  apromotores inmobiliarios. Ahora bien, el Popular es de las entidades con mayor stock de ladrillo: 2.000 millones (341 en el último trimestre) frente a los 800 millones de Caja Madrid. Caixa Catalunya ha decidido no revelar esta cifra.

Es posible que tenga más que ver la situación del balance de cada uno. Porque aquí el Popular presenta una foto bastante mejor, con una morosidad del 3,82% y una cobertura del 50,9%. Por el contrario, la caja catalana y la madrileña ocupan el primer y el segundo puesto del sector en morosidad (5,67% y 5,57%, respectivamente), y la entidad que preside Miguel Blesa es la que menos cobertura tiene de esa mora, tan sólo un 40,5%. 

En todo caso, ambas cajas han anunciado la puesta en el mercado de gran cantidad de inmuebles con descuentos teóricos de hasta el 30% en el caso catalán y del 40% en el madrileño. Además, la entidad que preside Narcís Serra ha desplegado todo un conjunto de iniciativas imaginativas con las que pretende vender las grandes reticencias del público a comprar una vivienda en estos momentos.

No sólo los precios

Según Masana, las primeras rebajas de precios "no fueron suficientes", ya que existen "barreras adicionales" que frenan las compras y que se centran en laidea que tiene mucha gente de que los pisos seguirán bajando, la imposibilidad en muchos casos de vender un piso para adquirir otro o el miedo a perder el empleo. Con todo, en su opinión "los precios tienen que bajar más engeneral". "El mercado no ha hecho el esfuerzo que ha hecho Caixa Catalunya", añade.

Para dar respuesta a estos problemas, su entidad ha ideado un 'pack oportunidad vivienda'. En primer lugar, ofrece descuentos de entre el 10% y el 30%, aunque no especifica sobre qué precio: si el de venta del promotor (o de compra del particular), el que ha asumido la caja o el de la última tasación. 

Además, Caixa Catalunya garantiza el precio de mínimo de venta, de forma que, si el propietario acredita que un inmueble de las mismas característas ha bajado de precio, tendrá derecho a la devolución del sobreprecio durante los seis meses posteriores a la fecha de la escritura. Alternativamente, Caixa Catalunya se reserva el derecho a recomprar la vivienda por el precio original. 

Otra de las iniciativas incluidas en el programa es un 'Plan Renove', por el que la entidad acepta la vivienda anterior del comprador como parte del precio de adquisición del nuevo inmueble, siempre y cuando el piso entregado no supere el 70% del valor del que se compra. Además, el plan comercial incluye financiación personalizada, con condiciones adaptadas al tipo de comprador.

Por otro lado, Caixa Catalunya establece una garantía de recompra del inmueble con opción de alquiler, si durante los dos años posteriores a la compra alguno de los titulares del préstamo se queda en paro o fallece. Asimismo, establece una garantía de reducción de la renta mensual de un 30% en los mismos supuestos.

Dar salida al stock

Este pack pretende darsalida a su 'stock' de 3.600 pisos en toda España, que incluye 1.700 pisos con descuentos de entre el 10% y el 30%, adicionales a losaplicados hasta la fecha, del 20%, así como 1.800 viviendas en alquilercon precios de alquiler a los 500 euros mensuales. El precio medio delas viviendas rebajadas será de 190.000 euros, con una superficie mediade 110 metros cuadrados. Los 1.800 alquileres por debajo de 500 eurostienen una superficie media de 86 metros cuadrados.

En cuanto al valor de este 'stock', Masana no quiso precisar cifras,si bien hasta 1.700 se venderán con un precio medio de 190.000 euros,lo que supone un montante de 323 millones de euros. Las 1.900 viviendasrestantes tienen un valor medio de entre 200.000 y 250.000 euros, conlo que su valor conjunto rondaría los 427,5 millones de euros. Sumadasambas partidas, el 'stock' al que habría que dar salida tendría unvalor de 750,5 millones de euros.



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Publicado por VRedondoF para FINANZAS el 5/06/2009 01:26:00 PM
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[LA EMPRESA] Mi abuelo, Jaime, Luis y el bar de mi barrio

Mi abuelo, Jaime, Luis y el bar de mi barrio

@Leopoldo Abadía - 05/05/2009 06:00h

En los principios del siglo XX, mi abuelo paterno era peatón.  Los peatones eran empleados de Correos, que se encargaban del reparto de la correspondencia por los pueblos. Tenía pocos años, cargaba su bolsa y, venga a andar, llevaba las cartas por los pueblos que le habían asignado.

 

Luego fue aprendiz en una tienda. Siempre dijo que dormía debajo del mostrador y nunca llegó a entender por qué los aprendices tenían derecho a hacer vacaciones como  los demás. "Son unos señoritos", solía decir.

 

Luego trabajó de  empleado en otra tienda y después, se estableció por su cuenta.

 

Después de trabajar todo el  día, de madrugada, se ponía en la puerta de la tienda (lo de la libertad de horarios se inventó después) y a los que pasaban -no serían muchos-  les preguntaba si habían ganado dinero aquella noche en el casino. Si le decían que sí, les animaba a que entrasen y se hiciesen un traje, que, por supuesto,  lo hacía él, con más o menos acierto.

 

En los años 60, por esas  cosas que pasan, conocí a Jaime en Estados Unidos. Tenía una empresa  textil importante en Barcelona,  pero tuvimos que ir a Boston, cada uno por su lado, para  conocernos. Nos hicimos muy amigos. No tenía estudios universitarios. Había sido boxeador y luego carbonero. Trabajaba mucho. Montó un negocio en el que trabajaban unas 300 personas.

 

Era un hombre bueno, recio, de esos en los que uno se pude  apoyar. Se manejaba bien por todo el mundo. Cuando le preguntaba en qué idioma se entendía, ponía cara de sorpresa y decía  "¡En catalán!" Y era verdad. Le parecía lo más normal.

 

Montó un negocio en Venezuela. Le  costó arrancar. Con 50 años y una buena posición económica, se fue a vivir a Caracas. Roser, su mujer, iba allí cada 15 días. En aquella época, yo iba también con mucha frecuencia. Una vez que le tocaba ir a ella, le llamó y le dijo que, como iba yo, ella se había quedado. Y Jaime  le dijo: "Leopoldo me cae bien,  pero prefiero que vengas tú".

 

Luis es un íntimo amigo mío. Con su hermano montó una empresa en los años 50. (No sé qué me pasa últimamente. Sólo hablo del siglo pasado. Y, si me descuido, del otro, como en el caso de mi abuelo.)

 

Cuando se  casó, se compró un coche de tercera o cuarta mano. Allí dormía su mujer mientras él trabajaba por la noche en la fábrica y ella le esperaba fuera.

 

Mi abuelo, Jaime, Luis…¡cuánto trabajaban! ¡Y cómo se notó!

¡Y cómo lo notó la gente que tuvo trabajo gracias a ellos!

 

El otro día fui a desayunar a un bar que está cerca de mi casa en Barcelona. Han cambiado el  horario: ahora es de 6.30 a 21, de lunes a domingo.

 

Ya lo sabían, pero han vuelto a inventar lo de mi abuelo, lo de Jaime, lo de Luis: que hay que trabajar. Se  cansarán más, pero seguirán adelante y saldrán de ésta.

 

Veo fotos de la época de mi abuelo, pocas y amarillentas. Y de la época de Jaime y de la de Luis, en blanco y negro. ¡Qué mal  vivíamos entonces! ¡Qué mal estaban las  ciudades! ¡Y qué poco ayudaba el Gobierno!

 

Mi abuelo, y Jaime y Luis nunca se plantearon cómo les podía ayudar el Gobierno. Se jugaron su dinero, y dieron trabajo a mucha gente.

 

¿Qué nos pasa ahora? Tengo la sensación de que llevamos mucho tiempo viviendo demasiado bien. Tengo la sensación de que educamos a los hijos y a los nietos con esa filosofía (por llamarle de alguna manera)  absurda de "no quiero que pasen lo que he pasado yo".

 

Y esos hijos y esos nietos, una vez educados (¿?) así, se lanzan a  la calle a exigir empleo. O sea, a exigir que unos cuantos se jueguen su dinero para  darles de comer a ellos. Pero ¿qué empleo les van a dar a estos mozos? ¿Quién será el abuelo o el Jaime o el Luis que se jugará su dinero y les dará trabajo?

 

Me parece que tenemos que volver a tomarnos la vida en serio. Que no puede ser que la próxima generación sea una mezcla de merengue y helado de tuti-fruti, con un Master, por supuesto, pero merengues.

 

Yo ahora digo que "de ésta" ya hemos empezado a salir. Pero lo digo pensando que hay muchos abuelos/Jaimes/Luises que, sin manifestarse, están trabajando.

 

Estuve hace unos días en un pueblo cerca de Barcelona, en una reunión de empresarios. Miércoles por la tarde, víspera de puente. La  sala, llena. Los empresarios, planteando sus dudas  y el Alcalde diciendo lo que el Ayuntamiento estaba haciendo para ayudarles. Nadie  se quejaba. Todos planteaban lo que hacían y lo que se podía hacer.

 

Me acordé de mi abuelo, y de Jaime, y de Luis.  Y del dueño del bar de mi barrio.

 

Y pensé que sí, que tengo razón, que ya estamos saliendo de  la crisis. Y que es posible que muchos no se hayan enterado, porque siguen quejándose de lo mal que está todo.

 

Hay que arreglar muchas cosas. Hoy se me ocurren unas cuantas.  (Haciendo un pequeño esfuerzo, se me ocurrirían muchas más, pero no me caben en este artículo.)

 

  1. La  financiación de las empresas. Lo están pasando mal. Muchas  se sienten estranguladas.

 

  1. Las distracciones infinitas del Estado y de las Comunidades Autónomas. No conozco a Núñez Feijóo, Presidente de la Comunidad de Galicia. Sólo he leído que tiene novia y que está reduciendo mucho el gasto de la Comunidad. Pues mire, D. Alberto: ya me cae usted bien. (No por lo de la novia,  que a quien le tiene que caer bien es a usted, sino por lo del gasto.)

 

  1. La formación de los chavales. Antes se decía que hay que hacer hombres para el mañana. Me parece que hoy se dirá hombres/mujeres. Se llame como se llame, hay que volver a poner de moda el trabajo y hay que volver a poner de moda al empresario.

 

  1. Porque a los chavales les tenemos que meter en la cabeza  que hay que trabajar, y que sin trabajar no haremos nada.

 

  1. Y hay que decir en público que sin empresarios, tampoco haremos nada. Y que no me cuenten cuentos: lo del empresario con sombrero de copa, los anillos de oro y el  signo del  dólar en la solapa es una bobada.  Eso no es un empresario. Eso, si existe, es un desgraciado. Los empresarios son otra cosa.   Y nos hacen falta MUCHOS.

P.S.

 

  1. No he dicho que, entre las  cosas que hay que hacer, está la reforma laboral, porque no sé qué quiere decir.  Parece que hay unos que dicen que hay que dar facilidades para despedir  y otros que no. También supongo que unos y otros dicen otras  cosas.

 

  1. Como he dicho ya otras veces, creo que lo laboral,  si es que hay que arreglarlo, no se resuelve con una declaración de Fernández Ordóñez, una contradeclaración de Celestino Corbacho, otra declaración de Cándido Méndez y, para rematar, otra contradeclaración de Díaz Ferrán.

 

  1. No, que si hemos de trabajar, hay que hacerlo en serio. Que no podemos hablar y hablar y hablar mirando al tendido, como toreaba Manolete (un torero también del siglo pasado, que a mí me gustaba mucho.) Que hay que mirar al toro, no al público. Todos juntos. Creo que a eso le llaman "diálogo social".Que le llamen como quieran. Yo le llamaría discurrir con la cabeza y no con los pies.


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Publicado por VRedondoF para LA EMPRESA el 5/05/2009 01:42:00 PM
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Mi abuelo, Jaime, Luis y el bar de mi barrio

Mi abuelo, Jaime, Luis y el bar de mi barrio

@Leopoldo Abadía - 05/05/2009 06:00h

En los principios del siglo XX, mi abuelo paterno era peatón.  Los peatones eran empleados de Correos, que se encargaban del reparto de la correspondencia por los pueblos. Tenía pocos años, cargaba su bolsa y, venga a andar, llevaba las cartas por los pueblos que le habían asignado.

 

Luego fue aprendiz en una tienda. Siempre dijo que dormía debajo del mostrador y nunca llegó a entender por qué los aprendices tenían derecho a hacer vacaciones como  los demás. “Son unos señoritos”, solía decir.

 

Luego trabajó de  empleado en otra tienda y después, se estableció por su cuenta.

 

Después de trabajar todo el  día, de madrugada, se ponía en la puerta de la tienda (lo de la libertad de horarios se inventó después) y a los que pasaban -no serían muchos-  les preguntaba si habían ganado dinero aquella noche en el casino. Si le decían que sí, les animaba a que entrasen y se hiciesen un traje, que, por supuesto,  lo hacía él, con más o menos acierto.

 

En los años 60, por esas  cosas que pasan, conocí a Jaime en Estados Unidos. Tenía una empresa  textil importante en Barcelona,  pero tuvimos que ir a Boston, cada uno por su lado, para  conocernos. Nos hicimos muy amigos. No tenía estudios universitarios. Había sido boxeador y luego carbonero. Trabajaba mucho. Montó un negocio en el que trabajaban unas 300 personas.

 

Era un hombre bueno, recio, de esos en los que uno se pude  apoyar. Se manejaba bien por todo el mundo. Cuando le preguntaba en qué idioma se entendía, ponía cara de sorpresa y decía  “¡En catalán!” Y era verdad. Le parecía lo más normal.

 

Montó un negocio en Venezuela. Le  costó arrancar. Con 50 años y una buena posición económica, se fue a vivir a Caracas. Roser, su mujer, iba allí cada 15 días. En aquella época, yo iba también con mucha frecuencia. Una vez que le tocaba ir a ella, le llamó y le dijo que, como iba yo, ella se había quedado. Y Jaime  le dijo: “Leopoldo me cae bien,  pero prefiero que vengas tú”.

 

Luis es un íntimo amigo mío. Con su hermano montó una empresa en los años 50. (No sé qué me pasa últimamente. Sólo hablo del siglo pasado. Y, si me descuido, del otro, como en el caso de mi abuelo.)

 

Cuando se  casó, se compró un coche de tercera o cuarta mano. Allí dormía su mujer mientras él trabajaba por la noche en la fábrica y ella le esperaba fuera.

 

Mi abuelo, Jaime, Luis…¡cuánto trabajaban! ¡Y cómo se notó!

¡Y cómo lo notó la gente que tuvo trabajo gracias a ellos!

 

El otro día fui a desayunar a un bar que está cerca de mi casa en Barcelona. Han cambiado el  horario: ahora es de 6.30 a 21, de lunes a domingo.

 

Ya lo sabían, pero han vuelto a inventar lo de mi abuelo, lo de Jaime, lo de Luis: que hay que trabajar. Se  cansarán más, pero seguirán adelante y saldrán de ésta.

 

Veo fotos de la época de mi abuelo, pocas y amarillentas. Y de la época de Jaime y de la de Luis, en blanco y negro. ¡Qué mal  vivíamos entonces! ¡Qué mal estaban las  ciudades! ¡Y qué poco ayudaba el Gobierno!

 

Mi abuelo, y Jaime y Luis nunca se plantearon cómo les podía ayudar el Gobierno. Se jugaron su dinero, y dieron trabajo a mucha gente.

 

¿Qué nos pasa ahora? Tengo la sensación de que llevamos mucho tiempo viviendo demasiado bien. Tengo la sensación de que educamos a los hijos y a los nietos con esa filosofía (por llamarle de alguna manera)  absurda de “no quiero que pasen lo que he pasado yo”.

 

Y esos hijos y esos nietos, una vez educados (¿?) así, se lanzan a  la calle a exigir empleo. O sea, a exigir que unos cuantos se jueguen su dinero para  darles de comer a ellos. Pero ¿qué empleo les van a dar a estos mozos? ¿Quién será el abuelo o el Jaime o el Luis que se jugará su dinero y les dará trabajo?

 

Me parece que tenemos que volver a tomarnos la vida en serio. Que no puede ser que la próxima generación sea una mezcla de merengue y helado de tuti-fruti, con un Master, por supuesto, pero merengues.

 

Yo ahora digo que “de ésta” ya hemos empezado a salir. Pero lo digo pensando que hay muchos abuelos/Jaimes/Luises que, sin manifestarse, están trabajando.

 

Estuve hace unos días en un pueblo cerca de Barcelona, en una reunión de empresarios. Miércoles por la tarde, víspera de puente. La  sala, llena. Los empresarios, planteando sus dudas  y el Alcalde diciendo lo que el Ayuntamiento estaba haciendo para ayudarles. Nadie  se quejaba. Todos planteaban lo que hacían y lo que se podía hacer.

 

Me acordé de mi abuelo, y de Jaime, y de Luis.  Y del dueño del bar de mi barrio.

 

Y pensé que sí, que tengo razón, que ya estamos saliendo de  la crisis. Y que es posible que muchos no se hayan enterado, porque siguen quejándose de lo mal que está todo.

 

Hay que arreglar muchas cosas. Hoy se me ocurren unas cuantas.  (Haciendo un pequeño esfuerzo, se me ocurrirían muchas más, pero no me caben en este artículo.)

 

  1. La  financiación de las empresas. Lo están pasando mal. Muchas  se sienten estranguladas.

 

  1. Las distracciones infinitas del Estado y de las Comunidades Autónomas. No conozco a Núñez Feijóo, Presidente de la Comunidad de Galicia. Sólo he leído que tiene novia y que está reduciendo mucho el gasto de la Comunidad. Pues mire, D. Alberto: ya me cae usted bien. (No por lo de la novia,  que a quien le tiene que caer bien es a usted, sino por lo del gasto.)

 

  1. La formación de los chavales. Antes se decía que hay que hacer hombres para el mañana. Me parece que hoy se dirá hombres/mujeres. Se llame como se llame, hay que volver a poner de moda el trabajo y hay que volver a poner de moda al empresario.

 

  1. Porque a los chavales les tenemos que meter en la cabeza  que hay que trabajar, y que sin trabajar no haremos nada.

 

  1. Y hay que decir en público que sin empresarios, tampoco haremos nada. Y que no me cuenten cuentos: lo del empresario con sombrero de copa, los anillos de oro y el  signo del  dólar en la solapa es una bobada.  Eso no es un empresario. Eso, si existe, es un desgraciado. Los empresarios son otra cosa.   Y nos hacen falta MUCHOS.

P.S.

 

  1. No he dicho que, entre las  cosas que hay que hacer, está la reforma laboral, porque no sé qué quiere decir.  Parece que hay unos que dicen que hay que dar facilidades para despedir  y otros que no. También supongo que unos y otros dicen otras  cosas.

 

  1. Como he dicho ya otras veces, creo que lo laboral,  si es que hay que arreglarlo, no se resuelve con una declaración de Fernández Ordóñez, una contradeclaración de Celestino Corbacho, otra declaración de Cándido Méndez y, para rematar, otra contradeclaración de Díaz Ferrán.

 

  1. No, que si hemos de trabajar, hay que hacerlo en serio. Que no podemos hablar y hablar y hablar mirando al tendido, como toreaba Manolete (un torero también del siglo pasado, que a mí me gustaba mucho.) Que hay que mirar al toro, no al público. Todos juntos. Creo que a eso le llaman “diálogo social”.Que le llamen como quieran. Yo le llamaría discurrir con la cabeza y no con los pies.
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[FINANZAS] Se busca anciano activo en país de prejubilados

Se busca anciano activo en país de prejubilados

Hay que retrasar la edad de retiro para cuadrar las cuentas, pero pocos llegan trabajando a los 65 - Se abre paso la idea de la jubilación flexible

ARIADNA TRILLAS 05/05/2009

 

La vieja caja de Pandora de la reforma de las pensiones ha vuelto a abrirse, liberando de nuevo el llamamiento a jubilarnos más tarde. Y los sombríos augurios si no se actúa, proyectados por el Banco de España, están generando cierta perplejidad en Jordi Romeu. El hoy concejal de Molins de Rei (Barcelona) fue invitado a la prejubilación a los 50 años de edad, después de tres décadas largas fichando para el mismo banco, el BBVA, donde era jefe de riesgos para clientes institucionales. ?Sí, los llamamientos a retrasar el retiro me sorprenden. Yo, en mi sector, donde no se suele sufrir un desgaste físico como en la mina o la pesca de altura, la persona de mayor edad... ¡apenas llegaba a los 60!?, exclama.

      Es un contrasentido que un Estado diga que necesita manos y renuncie a ellas

      La proporción de pensionistas adelantados a su edad va a menos

      España busca más jubilados en un mercado laboral donde abundan los prejubilados. Es una práctica ya casi tradicional en los bancos y las cajas de ahorros para renovar a sus respectivas plantillas. Pero no sólo. Grandes empresas radicadas en actividades tan distintas como el transporte aéreo (Iberia), la industria tabaquera (Altadis), el automóvil (Seat) o las telecomunicaciones (Telefónica) han limado sus excesos de personal abriendo la puerta a los empleados más próximos a la edad de jubilación legal (65 años). Y esa edad no siempre está tan próxima. En RTVE, la tijera que ha podado 4.150 puestos de trabajo ha cortado a partir de los 52. Y ahí está el intento de Telefónica de rebajar el listón hasta los 48, aunque un pacto con Trabajo ha eliminado este listón y da a la decisión carácter voluntario.

      ?Todo el mundo sabe, menos el Gobierno y los sindicatos, que el sistema español no es sostenible y que algo habrá que hacer; algo como aumentar la edad de jubilación a medida que se alargue la esperanza de vida?, comenta el profesor de IESE Javier Díaz Jiménez, coautor del informe El sistema de pensiones español. ?Eso es distinto del hecho de que, en crisis, las grandes empresas aprovechen el margen que les da el marco legal para flexibilizar sus plantillas y reducir costes mediante las prejubilaciones?, precisa.

      Ya lo aprovecharon en el pasado. ?Las prejubilaciones no son para nada un fenómeno nuevo en España, pese a lo vistoso de algunos casos recientes, porque a la empresa le sale más rentable que un despido en el caso de trabajadores con mucha antigüedad?, subraya Susana Pizarroso, socia responsable del Área Laboral de KPMG. Se recurrió a ellas ya a finales de los setenta y en los ochenta, con la reconversión de industrias como la siderúrgica o la minera, o en la ola de fusiones bancarias de principios de los noventa.

      Son perfectamente legales y menos traumáticas que un despido. Pero no pasa desapercibida la paradoja de que se acorte la vida laboral del trabajador en un país al que Bruselas, el FMI y la OCDE le recuerdan de vez en cuando que necesitará más manos (léase cotizantes) durante más tiempo.

      Esta paradoja ?no es de recibo?, enfatiza Roberto Pereira, presidente de la Comisión de Aspectos Laborales de la Empresa del Consejo General de Economistas. ?Hoy podemos permitirnos estas prejubilaciones masivas porque en la pirámide de población tenemos aún una amplia base de cotizantes que subvenciona a un vértice de pensionistas?, reflexiona, ?pero esta pirámide irá cambiando con los años y lo que hoy somos capaces de absorber será imposible de absorber en 30 años. En el futuro, mi impresión es que el Gobierno no va a permitir esa alegría en las prejubilaciones a edades tan tempranas?.

      ¿Por qué? Por la evolución de la tasa de dependencia, que es la población de más de 65 años dividida por el número de trabajadores que los sostiene. Hoy, esa tasa es del 24%. En 2050 será del 59%. Según Eurostat, la oficina estadística de la Comisión Europea, el gasto en pensiones de jubilación, que equivale a poco más del 8% del Producto Interior Bruto (PIB) español, puede llegar a rozar el 16% en 40 años.

      ?Prejubilar a algunas personas puede ser oportuno en algunos casos, lo que no puede ser es la gran solución. Medidas que hoy pueden parecer necesarias y comprensibles por la crisis pueden volverse inoportunas dentro de unos años, porque nos toparemos con una tasa de dependencia demasiado elevada y con una falta de capital humano?, alerta Xavier Prats, director de Políticas de Empleo de Bruselas. ?A ciertas edades es siempre preferible preservar el empleo, aunque sea trabajando y cobrando menos, porque será difícil que esas personas vuelvan al mercado laboral?, añade.

      Al hilo del regreso al mercado laboral, hay que tener en cuenta que, según los acuerdos pactados, las incompatibilidades de un prejubilado le atan de manos. De eso se queja, por ejemplo, la veterana y reconocida periodista Rosa María Calaf, que durante buena parte de los 38 años que trabajó para RTVE metió en las casas por la pequeña pantalla lo que ocurría en medio mundo. ?Recibo muchas propuestas de instituciones educativas, medios de comunicación, organismos internacionales y hasta ONG, todas ellas basadas en una experiencia que he adquirido porque mi empresa, pública, invirtió en mí. Pero no puedo aprovechar esta experiencia, ni siquiera gratis?, lamenta Calaf. Al margen de las incompatibilidades de RTVE, la parte que cobra del Inem le impide embarcarse en viajes largos al extranjero. ?Podría estar generando dinero a la Seguridad Social, en lugar de consumir sus fondos?, se extraña.

      Cada caso es un mundo. ?¡A mí el Estado no me paga ni un euro!?, puntualiza Romeu, que ha podido compatibilizar su remuneración como directivo prejubilado del BBVA (percibe una renta de sustitución equivalente a un 85% del sueldo que cobraba) con otros empleos. Sí es del todo incompatible trabajar en el sector financiero y asegurador. Y sigue cotizando a la Seguridad Social. El acuerdo con el BBVA se mantendrá hasta que Romeu alcance los 65 años y, no, como en otros casos, hasta los 61, edad en que en España se abre la veda a la jubilación anticipada. Salir del mercado laboral antes de los 65 está penalizado con un recorte anual de la pensión de entre el 6% y el 7,5%.

      Es de lo que se quejan muchos trabajadores convertidos en prejubilados a raíz de un expediente de regulación. ?Mi salida de la empresa no fue voluntaria?, constata José Comes, ex ejecutivo de Siemens que formó parte de las 177 personas, de entre 52 y 55 años, de las que la multinacional alemana prescindió en Cornellà (Barcelona) entre 1996 y 1998. Comes cobró dos años de paro. Después, Siemens completó su renta de sustitución, hasta los 61, en que pasó a ser un jubilado anticipado.

      ?Por el coeficiente reductor, a partir de los 61 años (o de los 60, en los casos de los mutualistas que cotizan desde antes de 1967) te quedas con una pensión reducida en un 30%, y no es justo porque no me prejubilé voluntariamente?, añade Comes.

      Ocurre en Valeo. O en Seat. En Internet abundan las webs donde los prejubilados víctimas de recortes de plantilla se movilizan para intentar tener el 100% de su pensión. Y eso, aunque hayan cotizado 41 años, caso del prejubilado de Telefónica Félix Higueras, representante de la Federación Madrileña de Prejubilados. ?Si hasta el secretario de Estado de Seguridad Social dice que hay superávit gracias a los coeficientes reductores que aplican a personas como yo, con prejubilación forzosa

      ?.

      Si no es por esos casos forzosos, la proporción de trabajadores que se jubilan de forma anticipada a los 60 o 61 años no va a más. Según el Ministerio de Trabajo, en 2004 suponía el 46,4% del total. Al cierre del tercer trimestre de 2009, bajó al 40,2%.

      ?Es mentira que hoy haya más jubilaciones anticipadas?, subraya, en declaraciones a este diario, el secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado, quien confiesa tener en mente endurecer más el recurso a las prejubilaciones. Para Granado, ?prejubilar a los 48 o a los 50 es un despilfarro social y económico?. Más que elevar la edad legal de jubilación, como han hecho (hasta los 67 años) Alemania, Noruega o Islandia, el secretario de Seguridad Social plantea la necesidad de ?más incentivos para que el trabajador se sienta motivado a seguir trabajando a partir de los 65, porque una sociedad que envejece con una esperanza de vida mayor y con una menor tasa de natalidad es lógico que vea desplazarse la edad real de jubilación, que en España es hoy 63 años y 10 meses, para hacerla coincidir con la legal (65)?. Y eso aunque sea con fórmulas de ?jubilación flexible?, reclama desde CC OO Carlos Bravo, quien recuerda que ?jubilarse a los 65 es un derecho, no una obligación?.

      Hoy trabajan en España cerca de 130.000 personas que ya han cumplido los 65. En teoría, este colectivo debería ir a más, porque cada año que pasa a partir de entonces sin jubilarse le aumenta la pensión (un 2% o un 3% según los años de cotización). ?Pero la prolongación voluntaria de la edad de jubilación, pese a los incentivos, no ha tenido el éxito esperado porque las empresas siguen primando la renovación de plantillas?, opina Carmen López, secretaria de Política Social de UGT.

      Mucho depende del ánimo de cada uno. ?Entiendo el debate de las pensiones, pero cuando uno lleva 40 años trabajando, puede tener ganas de hacer otras cosas?, apunta Romeu. Maria Rosa Mateu sigue regentando su negocio de hamacas en una playa de Malgrat de Mar (Barcelona) a los 67 años, tras 49 vinculada al sector del turismo. Aunque Mateu podría jubilarse a los 68, ?porque cumpliré 15 años como autónoma?, no cierra la puerta a seguir en la brecha: ?Tengo fuerzas para seguir uno o dos más, igual lo retraso. El trabajo me permite charlar, socializar. Y eso me gusta?.



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      Publicado por VRedondoF para FINANZAS el 5/05/2009 12:51:00 PM
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